Comboni, en este día

Desde El Obeid (1873), C. envía una carta pastoral contra la esclavitud:
Hay algunos que prestan apoyo a quienes violentamente se dedican a arrancar de sus familias y llevarse de su patria a estas desdichadas víctimas de la más despiadada barbarie, que son nuestros queridísimos Hijos y nuestra preciosa herencia.

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Nº Escrito
Destinatario
Señal (*)
Remitente
Fecha
41
Don Francisco Bricolo
0
Sta. Cruz
3.12.1858

N. 41 (39) - A DON FRANCISCO BRICOLO

ACR, A, c. 14/2

Santa Cruz, 3 de diciembre de 1858

Mi estimado y Revdo. D. Francisco:
 

[450]
¡De cuánta alegría han sido portadoras sus gratísimas cartas! ¡Cuántas buenas noticias del Insto. masculino, del progreso de los jóvenes, de su alacridad y constancia en el bien y en el estudio, de la incansable solícita actividad de su querido Rector, del brillante festival, etc., etc.! Le aseguro que estas cosas nos han producido la más viva impresión, y nuestro ánimo ha adquirido nueva fuerza y vigor para corresponder en cuanto esté en nuestra mano a las magnánimas intenciones y proyectos de nuestro venerable y amadísimo Padre y Superior.


[451]
Le agradezco de todo corazón cuanto hizo para aliviar y confortar a mis queridos padres, y cuando hace y hará para consolar a mi pobre padre. ¡Es tremendo para mí haber perdido a mi madre y que se haya quedado solo mi padre. ¡Pero bendito sea eternamente el Señor! Dios lo ha querido así para mayor bien: le doy gracias de corazón. Mi padre siente a lo vivo la amarga pérdida; mas, para mi gran alivio, sé que él está totalmente resignado a la voluntad divina. Una cartita que le llegue a las manos escrita por un ministro del cielo es lo más eficaz para consolarle, y lo que ejerce mayor impresión en su ánimo para elevarle el espíritu a más altos y alegres pensamientos.


[452]
Incluyo en esta carta una estampita, que le ruego acepte de un pobre solitario de Africa Central. Casi me da vergüenza enviársela, pero perdone mi debilidad.


[453]
He recibido cartas de D. Valentinelli, D. Clerici, Carrè y Lucchini, con una posdata de D. Dorigotti, las cuales me fueron muy gratas. Pero ahora no puedo contestar; así que le ruego salude de mi parte a todos, y más tarde les escribiré.

Tengo entendido que la Sra. Faccioli llevó al Superior algunos libros árabes que me regaló. Espero que el Sr. Superior los haya guardado para el Colegio. A la Sra. Faccioli ya le mandé una carta el pasado marzo y no obtuve respuesta, así que no pienso escribirle. Déle muchos saludos de mi parte, y también a su marido y a Checchino. (Al Dr. Patuzzi le he escrito desde Jartum y desde Santa Cruz, dándole un pequeño informe de nuestro viaje; pero después de haber recibido estas cartas, ya no me escribe más. Por eso no quiero gastar más tiempo en escribirle). Le ruego le salude cordialmente en mi nombre, a él y a su familia (en caso de que le vea, se entiende). Y mi chavalote, Víctor, ¿cómo va?... ¿Y qué tal Lucchini?...


[454]
Le ruego haga llegar nuestros saludos a D. Tomba, D. Fochesato, D. Fuksneker, D. Fiumi, D. Bonomini, D. Galbiero, D. Brighenti y a todos los Sacerdotes, Clérigos y Postulantes del Insto. masculino. También en nombre de todos, a D. César, a las Sras. Lucrecia y Elena, a la Sra. Tía, a Betta, a la Auxiliar, a Mª. Azzolini y a todas las Maestras y negritas del Insto.femenino.


[455]
Igualmente en nombre de todos, a D. Bendiolini, Marani, Fedelini, Lenotti, y a todos los PP. Estigmatinos,a los Hnos. de San Juan de Dios, a los Profs. del Liceo y, de mi parte, especialmente al Prov. Stegagnini, a D. Biadego, a D. Angi, a Aldri,. Bianchi y Ronconi, al Sr. Toffaloni y a D. Tomás que nos es tan querido, a la fam. Farina, al P. Bresciani, a los PP. Breciani, Artini y Peretti, al Párroco de S. Esteban, a los Sctes. Vignola, D. Guella, Paiola, (¡¡¡Zamboni!!!), al Dr Recchia, etc., etc., a todos los hombres de la cocina, especialmente al célebre [……], y al escriturario Gioan, etc., mientras renovando mis sentimientos de gratitud, estima y afecto, paso a suscribirme de todo corazón



Su humilde y afmo.

Daniel Comboni




42
Don Francisco Bricolo
0
Jartum
6. 4.1859

N. 42 (40) - A DON FRANCISCO BRICOLO

ACR, A, c. 14/3

Jartum, 6 de abril de 1859

Estimado D. Francisco:


 

[456]
No quiero ocultarle que desde primeros del pasado diciembre, y durante todo el viaje a Jartum, estuve tan maltrecho por las fiebres y con el estómago en tan malas condiciones que sólo podía ser funesto el pronóstico sobre la evolución de mi salud. Ahora me encuentro extremadamente débil, lleno de dolores, con unas angustias tremendas, y lleno de todos los síntomas que anuncian que está próximo el final de la vida. Bendito sea eternamente el Señor. Ayer me hice una sangría. La sangre estaba sucia como el agua de la colada; sin embargo, debo confesar que me produjo algún alivio. Así que no hay que perder la esperanza.


[457]
El Señor disponga como mejor le plazca: estamos en sus manos, y por tanto demasiado bien guardados. Hágase, pues, lo que Dios quiera. Mil gracias, amable D. Francisco, por sus atenciones con mi padre. También en esto disponga Dios como le plazca. ¡Oh, cuánto nos consoló a nuestra llegada a Jartum el conocer las buenas noticias del Instituto masculino!


[458]
Pero aquí concluyo, porque ya no tengo aliento. Gracias de todo corazón. Bese por mí la mano a nuestro muy amado Padre, el Sr. Superior. Mis respetos a D. Tomba y al colegio Fundamental; encomiéndome en sus oraciones, y créame siempre



Su agradmo. y afmo., Daniel Comboni






43
Don Pedro Grana
0
Wady-Halfa
30.7.1859

N. 43 (41) - A DON PEDRO GRANA

ACR, A, c. 15/42

Wady-Halfa, en Nubia,

30 de julio de 1859

Mi querido y estimado D. Pedro:


 

[459]
A mi regreso de la tribu de los Kich, recibí en Fandah Eliab, entre los Núer, su gratma. del 15 del pdo. sept., por la cual supe con gran satisfacción la alegría y la paz de que disfruta en su nueva sede, el copioso fruto que espera obtener de su numerosa grey, el deseo de recibir de mí noticias del Centro de Africa, y muchas otras cosas. Me congratulo mucho de su feliz situación actual, y tengo plena confianza en que el cielo coronará con buen éxito sus trabajos y esfuerzos en favor de sus ovejas


[460]
Yo había pensado satisfacer su deseo informándole sobre las tribus de negros que hemos visitado, sobre sus costumbres, guerras, comercio, religión, etc., etc., pues tenía abundantes datos, al haber estado nosotros, aunque quebrantados por las fiebres, muy ocupados haciendo observaciones con objeto de elegir el lugar más oportuno para la realización del Plan de Misión de nuestro querido Superior D. Mazza. Pero no ha habido manera: el cúmulo de fortísimas fiebres y disenterías que más de una vez me han hecho probar los acerbos dolores que sufren los que están próximos a la muerte, me han agotado del tal modo las fuerzas que, salvo algún intervalo en que pude garrapatear unas letras a mi padre, no he escrito a nadie, ni contestado las muchísimas cartas de los que me honran escribiéndome.


[461]
Sabrá que, por la muerte de los Misioneros de Jartum, D. Juan decidió que los tres nos trasladásemos allá para ayudar en aquella estación principal, cuyo peso recaía sobre los hombros de nuestro Procurador D. Alejandro, bastante débil de salud, en el momento en que, efectuada una detenida exploración por el Sobat, pensábamos disponer lo necesario para el establecimiento de la Misión planeada, habiendo encontrado ya el lugar adecuado en la belicosa tribu de los Achién.


[462]
En este viaje, en el que me metí el 8 del pdo. enero deshecho por las fiebres, y que durante 87 días seguidos realizamos en una incómoda embarcación, yo fui el blanco de mis queridas e inseparables amigas las señoras fiebres. Y llegado a Jartum el 4 de abril, curado a medias en el mejor de los casos, sufrí el ataque de nuevas fiebres y de una violenta disentería, por lo que todos me aconsejaron, a mi pesar, que abandonase Africa Central al menos por algún tiempo, con la idea de que si conseguía llegar al menos más allá del Trópico de Cáncer, hasta el Alto Egipto, podría recuperar en parte la salud perdida; y todavía más si regresaba a la patria.


[463]
En Jartum, después de haber muerto nuestro robustísimo cerrajero Isidoro, expiraba en brazos del Señor nuestro querido compañero D. Angel Melotto, víctima de repentina fiebre cerebral, a pesar de que se encontraba bastante fuerte y que desde hacía muchos meses no sentía el menor malestar. Así, una vez que yo hube partido de Jartum, quedaron sólo dos de los seis que habíamos salido de Verona: D. Juan, fuerte y robusto, que debe su salud, después de Dios, al perenne flujo hemorroidal que lo tiene continuamente purgado, y D. Dalbosco, bastante débil, y que pese a no sufrir más que pequeñas fiebres, son éstas tan frecuentes que lo tienen incapacitado.


[464]
¿Qué debíamos hacer, por tanto, mi querido D. Pedro? Unicamente resignarnos con buen ánimo a la voluntad de Dios, bendecir por siempre sus adorables disposiciones, regresar por ahora a la patria y esperar nuevos movimientos del espíritu de Dios, dispuestos siempre nosotros a sacrificarlo y a vencerlo todo por seguir y ejecutar la voluntad del Señor.


[465]
Me fui, pues, de Jartum el 17 del pdo. junio en un barco de la Misión hasta Ondurmán, y desde allí, a lomos de camello, crucé el desierto de Bayuda en catorce días. Alquilada una embarcación en Abudom, en una semana alcancé Dóngola, donde me quedé unos días para esperar al resto de la caravana. En dromedario atravesé el desierto que flanquea las grandes cataratas del Nilo, y en trece días llegué a Wady-Halfa. Aquí tengo apalabrada otra embarcación, y espero en cuatro días, tocando Korosko, poder alcanzar el trópico, en la última catarata de Asuán.


[466]
Habiendo prohibido el gran Bajá de Egipto el paso por el gran desierto de Nubia –que nosotros cruzamos en 1857– por ser demasiado arduo y peligroso, tuve que realizar un viaje más largo. Atravesar los dos desiertos me supuso un enorme esfuerzo, dado mi precario estado de salud, aunque, a diferencia de lo que sucede en el gran Atmur, en éstos se encuentra agua cada dos días. Once veces me dio la fiebre sobre el camello; y una vez la disentería, por lo que me vi obligado a detener la caravana. Sin embargo, a pesar de estar deshecho por la fatiga, el malestar, el excesivo calor tropical y las privaciones, que trae consigo el paso del desierto, espero encontrarme ya fuera de peligro, al haber realizado lo más difícil del viaje.


[467]
Bajando por el Nilo en una dahhabia a través de todo Egipto, llegaré a El Cairo. En Alejandría tomaré el vapor francés, y por la ruta de Malta, costeando Italia, o por Piamonte o por las Legaciones [Bolonia y Romaña], espero encontrarme en mi tierra antes de mediados de septiembre. Naturalmente, quiero ir por unos días a su nueva sede, y pasar con Ud. buenos ratos conversando......

Mientras, reciba mi más cordial saludo, salude de mi parte a su familia, ruegue por mí al Señor, y créame de todo corazón



Suyo afmo., Daniel C.






44
Don Pedro Grana
0
Limone
26.10.1859

N. 44 (42) - A DON PEDRO GRANA

ACR, A, c. 15/43

Limone, 26 de octubre de 1859

Muy Revdo. Arcpte. y querido D. Pedro:


 

[468]
Desde el 18 de los ctes. envié desde Brescia, por medio de Mazzoldi, un baúl a porte pagado, y dirigido a Ud., para que haga el favor de mandármelo a Limone cuanto antes. Como ahora va un barco a Toscolano, le ruego me lo envíe. Estamos llenos de estupor, maravilla y contento al ver bien encaminadas nuestras esperanzas. Dios proteja (lo espero) la religión. Una vez más se verá que yo cumplo mis promesas.


[469]
Hoy voy a Verona, en pocos días estaré de vuelta en Limone, y luego quiero pasar un día o dos con mi siempre muy querido y recordado D. Perico, en su sede. Adiós, mientras. Yo mantendré mi palabra, llevándole algún recuerdito de Africa Central. Un saludo a su familia, a D. Badinello, etcétera., y créame siempre, con toda la expresión de mi corazón siempre sincero, constante e italiano



Su afmo amigo Daniel




45
Card. Alejandro Barnabò
0
Verona
30.10.1859

N. 45 (43) - AL CARD. ALEJANDRO BARNABO

AP SC Afr. C., v. 6, ff. 403-404

Verona, 30 de octubre de 1859

Eminencia Reverendísima:


 

[470]
Apenas llegado a Verona expresé a mi Superior, el Rvdo. Nicolás Mazza, el deseo que alimenta V. Em.a Rma. de poner por escrito las pequeñas observaciones que realizamos nosotros durante nuestra estancia en la Misión de Africa Central. Y dado que el Superior, por complacer los deseos de los benefactores de la Misión, ha hecho publicar los informes hace poco recibidos de Africa, se complace en enviárselos en primer lugar a V. Em.a Rma., en la viva confianza de que las acogerá con la indulgencia y benignidad que tanto adornan su espíritu, todo fuego y amor por las Santas Misiones.


[471]
En este fascículo, que es el tercero de los que ya han sido enviados a V. Em.a Rma., hallará lo que con reiterada experiencia fue constatado directamente en suelo africano, cuando estudiábamos la índole, costumbres e ideas religiosas de los negros, a fin de aplicar los medios más eficaces para llevar a aquellas gentes a la fe y a la práctica del Evangelio, reservándonos para informarle de muchas más cosas que observamos, pero cuya verificación requiere más tiempo y examen.


[472]
¡Ojalá el Señor y la Virgen Inmaculada Reina de la Nigricia dirijan su benévola mirada hacia aquellas tribus, que aún se hallan en las tinieblas y sombras de muerte, y que constituyen el centro de nuestras preocupaciones.


[473]
El diccionario de la lengua de los Yen, o Denka, la gramática correspondiente y un voluminoso Catecismo ya han sido compuestos, y perfeccionados en la medida de lo posible, sobre todo por obra del Misionero Juan Beltrame, y a finales de este año llegarán a Verona. Mi otro compañero, D. Alejandro Dalbosco, tiene a su cargo la dirección de los negritos de Jartum y la Economía de toda la Misión de Africa Central. Ambos, al igual que el Rmo. Provicario Kirchner, gozan de discreta salud.

Dígnese aceptar, oh, Emmo. y Rmo Príncipe, los humildes y respetuosos saludos de mi Superior D. Mazza, a la par que reverente me inclino a besar la sagrada púrpura.



De V. Em.a Rma.

hummo.,devotmo. y obligmo. servidor

Daniel Comboni M.A.






46
Firmas de Misas
1
Verona
1859
N. 46 ( 44) - FIRMAS DE LAS MISAS CELEBRADAS

EN S. ESTEBAN, VERONA

ASSV





47
Don Nicolás Mazza
0
Génova
28.11.1860

N. 47 (45) - A DON NICOLAS MAZZA

AMV, Cart. «Missione Africana»

Génova, 28 de noviembre 1860

Revmo. Sr. Superior:


 

[474]
Lamento no haber podido despedirme de Ud. la mañana de mi marcha. Todavía el lunes por la tarde llegamos a Milán, donde pernoctamos, alojándonos en el Seminario de las Misiones Extranjeras. El Superior Marinoni le manda sus cordiales saludos. Ayer tarde llegué a Génova; y esta misma mañana, a despecho del gran número de viajeros para Nápoles, que allí se dirigen por el rey, pude llegar a un excelente acuerdo con la compañía marsellesa que hace esa ruta marítima, obteniendo la rebaja de una tercera parte en el precio del billete de los negros, por lo que esta noche a las diez partimos para Nápoles, adonde llegaremos el viernes.


[475]
Hubiera podido ahorrar aún más, esperando el barco de la compañía anglo-sarda; pero necesito apresurarme a fin de llegar con tiempo suficiente para coincidir con el vapor para Egipto. Los jóvenes están bien, menos Tomás, que siente más que de costumbre la molestia en la espina dorsal; y también por este motivo apresuro el viaje. Me encomiendo a Ud., Sr. Superior, para que ruegue al Señor que yo no cometa errores en la empresa que me ha sido confiada, de la cual sin duda se deriva gran gloria para Dios. En Monza, sin mediar la menor insinuación por mi parte, un P. Barnabita me dio dos napoleones de oro.


[476]
Transmita mis saludos a D. Bricolo y a todos los Sacerdotes, a los jóvenes y a las africanas del Instituto, mientras besándole respetuosamente las manos, en los Corazones de Jesús y de María me declaro



De Ud. obedmo. hijo

Daniel Comboni






48
Don Nicolás Mazza
0
Nápoles
1.12.1860

N. 48 (46) - A DON NICOLAS MAZZA

AMV, Cart. «Missione Africana»

Nápoles, 1 de diciembre de 1860

Amadmo. Sr. Superior:


 

[477]
Ayer por la tarde, a las cinco, llegué felizmente a Nápoles. Los cuatro jóvenes se han mareado bastante en el mar: yo nada. El P. Ludovico nos ha acogido muy cortésmente; nos esperaba con ansiedad. El no sabe nada de adónde me dirijo, ni lo sabrá. Me ha dicho que es imposible traer negros de la parte de Egipto, por la excesiva vigilancia de la policía turca e inglesa. Pero yo no me asusto. A la obra del P. Olivieri le ha llegado su fin: todos los Consulados de Egipto están en contra. Necesitamos la máxima prudencia para no correr la misma suerte que él.


[478]
Es preciso permanecer cuatro o cinco días en Nápoles para sonsacar al P. Ludovico la historia del P. Verri, y cómo se encontró con la indignación de todas las Legaciones en Egipto, para poder yo evitar lo que me puede ser perjudicial y buscar lo que me puede servir de ayuda. Lo cierto es que necesito conseguir la poderosa protección de alguna potencia europea.

Antes de salir de Nápoles, le informaré sobre lo que haya hecho en relación con la buena marcha del asunto que me ha sido confiado. El P. Ludovico y todos los negros de Nápoles le besan las manos. Ruegue al Espíritu Santo por



Su indignmo. hijo

Daniel Comboni M.A.






49
Don Nicolás Mazza
0
Roma
21.12.1860

N. 49 (47) - A DON NICOLAS MAZZA

AMV, Cart. «Missione Africana»

Roma, 21 de diciembre de 1860

Muy Rvdo y amadmo. Sr. Superior:


 

[479]
Espero que haya recibido dos cartas que le envié desde Nápoles, en la última de las cuales le exponía los motivos que me indujeron a ir a Palermo. Yo había llegado a Nápoles suficientemente a tiempo para desde allí dirigirme sin tardanza a Egipto. Pero habiéndome enterado bien de la dificultad, o más bien la imposibilidad, de pasar jóvenes negros a Egipto sin altas y poderosas recomendaciones, resolví esperar la salida del siguiente vapor para aquel país, y buscar mientras muy importantes apoyos para asegurar el éxito de la empresa.


[480]
Los dos Consulados de Egipto que más reacios se muestran al paso de los negros son el inglés y el sardo; así que me propuse proveerme de muy importantes recomendaciones para estos dos terribles tribunales inquisitoriales. Y habiendo ido a Palermo (donde estaba la Corte de S. M. Sarda) y a Roma (donde el Embajador inglés es buen católico), pude obtener una carta de recomendación para el Cónsul sardo en Egipto de orden del Rey; más dos cartas para el Cónsul inglés en Egipto: una del Embajador inglés en Roma, la otra de lord Pope Hennesy, que es un alto personaje británico, el cual, estando a punto de volver a Inglaterra, me dio la dirección para recurrir en caso de necesidad, y conseguir protecciones todavía más elevadas.


[481]
El Conde Fabrizi, ministro de Víctor Manuel, a quien yo, como súbdito sardo, imploré protección ante mi Cónsul sardo de Egipto, me aconsejó que me presentase en persona al rey, pintándome el rosado panorama de que Víctor Manuel, como favorecedor de las Misiones, aparte de la recomendación, me ayudaría con generosas limosnas. Pero yo, cortésmente, me negué.


[482]
Como súbdito sardo, no hay ningún mal en implorar una protección, como fue el caso de la Misión de Africa Central, que solicitó y obtuvo de un enemigo de la Fe, como es el Bajá de Egipto, protección para Asuán. Pero la cosa cambia si se trata de comprometerse con un rey perseguidor de la Iglesia, por conseguir dinero. Si yo hubiese aceptado dinero de Víctor Manuel, sin duda me hubiera comprometido a mí mismo, al Instituto y a la Misión. Porque de haberse leído en los periódicos austríacos que un Misionero del Instituto Mazza había recibido una cantidad de un rey enemigo de la Iglesia y del Gobierno austríaco, se hubiese atribuido una determinada opción político-religiosa no solamente a mí, sino también al Instituto; y hubiéramos sido blanco de las miradas de Propaganda, de Roma, del Gobierno austríaco y de la Sociedad Mariana de Viena, y yo habría comprometido al Insto. y el éxito de la Misión. En consecuencia rehusé toda entrevista con el rey, contentándome con una válida recomendación, que puedo implorar y obtener sin que suponga ningún inconveniente; esperando que, del mismo modo que marché de Verona sin Víctor Manuel, podré regresar sin él con los negros.


[483]
No obstante, antes de servirme de las recomendaciones tanto sardas como inglesas, abriré bien los ojos en Egipto, y secreta y concienzudamente indagaré si es conveniente. A conseguir las recomendaciones inglesas en Roma, me ha ayudado mucho Monseñor Nardi, el verdadero amigo de nuestra Misión y de nuestro Insto. En mi venida a Roma ha influido también el aspecto económico, dado que la Embajada francesa en Nápoles me negó el pasaje gratuito en los vapores franceses, sin orden expresa de Propaganda.


[484]
Por lo cual, habiéndome dirigido al Cardenal Barnabò, Prefecto de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, Su Eminencia se ha dignado entregarme tres cartas, en una de las cuales me declara Misionero Apostólico, y en las otras dos se dirige a las Embajadas francesa y austríaca; y declarando que soy Misionero Apostólico, suplica el pasaje gratuito tanto en los vapores franceses para la ida a Alejandría, como en el Lloyd austríaco para la vuelta desde Alejandría hasta Trieste. Así que estoy contento, porque el haber esperado la próxima salida de vapores para Egipto ha dado como fruto valiosas recomendaciones para el éxito de la empresa, y he hecho un ahorro de más de cien táleros al proveerme de las cartas de Propaganda.


[485]
Hoy he sido recibido en audiencia por Su Santidad Pío IX. Ha sido muy breve, y tengo la impresión de que el Papa ha envejecido. Yo le pedí la bendición para usted, Sr. Superior, para el Instituto masculino y el femenino, para Africa, para mi padre, y para mí. «Sí, hijo mío, me dijo con un corazón generoso que abarca el universo, yo doy la bendición a todos, a todos. Salí consoladísimo de haber contemplado al Vicario de Jesucristo; me parecía un ser sobrehumano. En Roma todo está tranquilo. En Nápoles hay una gran confusión. El clero y gran parte del pueblo simpatizan con el rey Borbón; todo lo contrario que en Sicilia. Aquí en Roma se ama al Papa y al Gobierno Pontificio.


[486]
Al pasar de Nápoles a Roma sentí las mismas impresiones que experimentaría quien fuera de Babilonia a Jerusalén; y lo mismo le sucedió a D. Luciano de Lonigo, que me acompañaba.


[487]
La obra del P. Olivieri, como me dijo el Superior del Insto. de los Negros de Nápoles, está totalmente paralizada. La policía de los Consulados egipcios anda observando con cien ojos si hay negros que pasan. Así que debo evitar la más mínima apariencia de contacto con él. He examinado cuando he podido la marcha del Colegio de Nápoles, y lo veo excelentemente bien encaminado en cuanto a la piedad y la conducta moral; pero sólo discretamente en cuanto al progreso en los estudios. Allí los hay que estudian filosofía.


[488]
El P. Ludovico ideó un plan sustancialmente similar al de Ud. Se ve que es el Señor quien hace dirigir la mirada a Africa. Tiene un sinfín de artes y oficios en su Insto. Allí hay boticas, talleres de carpintería, cerrajería, zapatería, sastrería, etc., y maestros e instructores en cada una de estas artes; hay además un amplio huerto, donde se practica la agricultura. En suma, me parece bien encaminado.

Ahora tiene seis laicos preparados para enviarlos a Africa. Ha fundado otros Institutos: uno de negras a las que hay que educar para devolverlas después a Africa, otro de Misioneros para Italia, otro para la instrucción de los pobres, otro para la rehabilitación de los incapacitados, y otro para la Reforma, según el del Beato Leonardo de Porto Mauricio. Y todo lo costea él con lo que obtiene limosneando, como también hace Ud., Sr. Superior. El rey Francisco II sentía adoración por él; y también goza de la estima del Gobierno sardo, que mandó al P. Ludovico a Roma para llamar a su sede de Nápoles al Cardenal Arzobispo.


[489]
Tanto Garibaldi como Víctor Manuel han mostrado gran simpatía por las Obras del P. Ludovico, y especialmente por el Colegio de Negros; pero el P. Ludovico deplora la suerte de Francisco II, y dirige fervientes oraciones al Señor para que vuelva a su trono de Nápoles, porque el joven rey –me dije– era el verdadero padre de los negros.


[490]
Aquí en Roma he estado buscando libros para aprender la lengua Abisinia, la cual fácilmente se podrá necesitar en nuestro Insto. Africano; pero no encontré más que poca cosa en Propaganda. Ahora se está imprimiendo una gramática, y el Cardenal me ha prometido que apenas esté lista me la enviará a Verona. En Oriente procuraré conseguir todo lo necesario en esta lengua.


[491]
No habiendo podido, por las razones expuestas, marchar a Egipto en el barco anterior, mandé una carta al Prefecto Apostólico de Adén, recomendándole los jóvenes negros. Sería mi deseo, dados los muchos obstáculos que el infierno podría suscitar contra la santa empresa que tenemos entre manos, que usted, Sr. Superior, ordenase que los Institutos masculino y femenino rezasen a la Virgen María Inmaculada o a S. Francisco Javier un Avemaría y un Gloria Patri ad hoc; pero haga, Sr. Superior, lo que mejor le parezca.


[492]
Mañana salgo de Roma para Malta y Alejandría de Egipto, donde, si la borrasca invernal no es demasiado fuerte, espero llegar para el 27 de los corrientes. Mientras, ruegue al Señor y a María que me protejan para no meter la pata. Luego, juzgue Ud. como experto en estas lides, diciéndome claramente todo fallo o error que hubiera podido cometer; y sus órdenes y consejos me servirán de norma al actuar. Reciba la Bendición del Papa, así como los saludos del Cardenal Barnabò; de Mons. Nardi; del P. Pagani, General del Insto. de la Caridad, y del P. Luis Pueker, más las muestras más auténticas y cordiales de respeto y amor de



Su indignmo. y afmo. hijo

Daniel Comboni




[493]
N.B. Le ruego presente mis respectos a D. Pedro Albertini, a Monseñor Canossa, a D. César, a las Maestras, a los Sacerdotes, y a las alumnas; y diga a la Maestra Lucrecia que hice un fervoroso Memento por su San Cayetano, el día que celebré misa en su tumba de Nápoles.


[494]
N.B. Acabo de entrevistarme de nuevo con Mons. Nardi, quien me dice que el antedicho lord Pope Hennesy es miembro del Parlamento inglés, en Londres, y me pide que le envíe un saludo especial. La recomendación viene de Russel. Ahora, al volver a casa, me encuentro una carta en inglés del mismo lord Pope Hennesy, quien gentilmente me escribe que si surgiese cualquier dificultad en Egipto, le telegrafíe a Londres, a la Cámara de los Comunes, que él hará ante los ministros del Gobierno y la Reina Victoria todo lo que yo quiera por la Obra a la que estoy consagrado. Su Em.a el Cardenal Barnabó me aconsejaba traer los negros a Europa desde Egipto de dos en dos.


[495]
Otra persona importante de Roma, a quien yo conozco, que estuvo veinte años en Oriente como Sup.a del Insto. de S. José de Jerusalén, y es conocedora de los líos que se traen los ingleses en Oriente, me aconsejaba llevarlos a Europa por la ruta del desierto de Suez y Constantinopla. Yo tenía pensado ir por el cabo de Buena Esperanza si encontraba dificultades en Egipto. Espero, sin embargo, no tener que recurrir a estos medios, apoyado por las recomendaciones de lord Russel y Pope. Usted ruegue al Señor, que yo usaré de todas las cautelas que sean necesarias. Creo ser consciente de cuanto concierne a este importante asunto, así que todo saldrá bien. Implorando su bendición, me profeso



Su afmo. Daniel



Salgo inmediatamente de Roma.






50
Firmas de Misas
1
Verona
1860
N. 50 (48) - FIRMA DE LA MISA CELEBRADA

EN S. ESTEBAN, VERONA

ASSV