A. Introducción

146. La vida económica es una dimensión de la vida cotidiana del misionero: signo de la providencia de Dios, instrumento para crecer en fraternidad y para dar testimonio de la dedicación total a la misión. Cuanto poseemos y el modo en que lo administramos se reflejan en lo que anunciamos.

147. La RV afirma: “Cualquier cosa adquirida o donada sea usada para la evangelización, para el trabajo de animación y para la preparación y sustento de los misioneros” (RV 30).

148. El Instituto comboniano es una comunidad de hermanos y todos sus bienes económicos “forman un único patrimonio colectivo que pertenece al Instituto como tal” (RV 163).

B. Elementos inspiradores

149. Las dimensiones principales que queremos promover son: comunión fraterna a través del FCT, estilo de vida sencillo y la administración responsable y transparente de los bienes al servicio de la misión y de los más pobres.

C. Orientaciones programáticas y opciones operativas

Fondo común total

150. Promover la comunión de la vida, de los bienes y del trabajo misionero.

150.1 A largo plazo, promover el FCT en todas las circunscripciones antes del próximo capítulo y esto sea codificado en el Directorio General de la Economía.

150.2 A medio plazo, en los próximos tres años, todas las circunscripciones den los pasos necesarios para llegar a la ejecución del FCT: presentación del presupuesto de comunidad, distribución del superávit, informe económico al economato de circunscripción, aprobación de los proyectos comunitarios, etc. La Intercapitular del 2012 evalúe el camino recorrido y promueva la adopción del FCT en todas las circunscripciones en los tres años sucesivos.

150.3 A breve plazo y como opción operativa, el SGE establezca normas generales de manera que el FCT incluya en el presupuesto global de la circunscripción toda actividad: proyectos, actividades y gastos comunitarios, sectoriales y pastorales.

151. Identidad

151.1 El FCT es signo y camino de crecimiento en la vida comunitaria rumbo a una plena identificación con el Instituto y su misión.

151.2 Todo hermano ha de sentirse responsable de desarrollar y mantener las relaciones con comunidades eclesiales, bienhechores, organismos y otras realidades que pueden proveer los medios necesarios para la vida de la circunscripción y de la comunidad.

152. Fraternidad y programación

152.1 La práctica del FCT, además de exigir un discernimiento a nivel comunitario y de circunscripción, ayuda a los hermanos a planificar la misión, evitando así improvisaciones y contratiempos que pueden venir de la rotación.

152.2 A través del FCT, la circunscripción asume como propias las actividades de evangelización; todos los miembros reciban información completa de las actividades de las otras comunidades en un espíritu de responsabilidad común.

Estilo de vida sencillo

153. Promover una revisión de nuestro estilo de vida en vistas de un testimonio evangélico.

153.1 A largo plazo, hacer que las estructuras sean más sencillas y sostenibles.

153.2 A medio plazo:

a. Que en los próximos seis años, cada circunscripción, haga una evaluación del valor económico y del funcionamiento y uso de las distintas estructuras.

b. El Secretariado General de la Formación emprenda una reflexión con los formadores, los jóvenes en formación y el CP, para establecer criterios comunes en el estilo de vida y en las casas de formación, respetando el contexto local.

c. Que el misionero comboniano se haga responsable de la presentación de cuentas de todo lo que administra.

154. En la perspectiva de una educación a la sobriedad y de un uso sapiencial de las tecnologías y de los recursos, se confirma la necesidad de la autolimitación en el uso de los bienes (cfr. AC ’03, 103; RV 164). Las normas ya codificadas, y otras más, no podrán nunca reemplazar la responsabilidad de cada hermano.

155. Muchas estructuras inmobiliarias, que tienen que ver con el pasado más o menos reciente del Instituto, parecen no cumplir más la función desarrollada al origen y constituyen una carga que pesa sobre la sostenibilidad de las circunscripciones. Ha de realizarse por tanto una evaluación adecuada del uso actual de dichas estructuras, de sus costos y de su influjo en la calidad de nuestro testimonio.

156. La Iglesia local esté siempre involucrada en las obras e iniciativas promovidas a su favor, participando responsablemente en el proyecto, realización, financiamiento y evaluación de los proyectos pastorales y de desarrollo.

156.1 Manténganse distintas contabilidades de la comunidad comboniana y de la parroquia/diócesis u otras organizaciones.

157. Durante los años de formación, los ecónomos de circunscripción u otros hermanos preparados se presten a dar breves cursos de contabilidad de la comunidad y de recolección de fondos, según el sistema y las normas vigentes en la circunscripción.

157.1 Cada circunscripción haga en modo que, en el sexenio, uno o dos hermanos frecuenten un curso de formación administrativo-económica.

157.2 El CG elija, en el sexenio, dos hermanos jóvenes para una formación a nivel universitario en materia de economía y desarrollo.

158. Cada circunscripción actualice su directorio según las directivas del Código Deontológico y, a partir de la propia realidad, estudie la posibilidad de tener consultores, al final del año, para la revisión de las cuentas de la circunscripción.

159. Se confirma la orientación de no querer capitalizar donaciones recibidas para la misión. El directorio de circunscripción fije el límite del patrimonio de ejercicio. El CP, consultando al CG y en solidaridad con las demás circunscripciones, decida una distribución o destinación extraordinaria del superávit.

159.1 En el caso que el CP considere oportuno constituir un fondo de reserva superior a los límites impuestos por el Capítulo para los gastos extraordinarios, pida la convalidación al CG, informándolo acerca de las motivaciones, sobre el monto del fondo y las normas de su administración.

160. El criterio indicado por el Capítulo de 1997 para la definición del límite del patrimonio neto para la administración general sigue siendo el correspondiente a los gastos extraordinarios de dos años (AC ’97, 193). A la vez que se confirma tal decisión, se da el mandato al CG de utilizar a beneficio de todo el Instituto y para las emergencias futuras lo que exceda de dicho límite.

161. El Capítulo establece, para el próximo sexenio, los límites de los gastos extraordinarios (A) y los destinados a la asunción de deudas y alienación de inmuebles (B), como lo indica la RV 170 (ver cuadro “Límites de los gastos extraordinarios).

Recursos

162. Promover la valorización de los recursos locales

162.1 A largo plazo sea promovida en todas las circunscripciones una reflexión y un estudio sobre los recursos económicos y financieros disponibles localmente, estudiando la posibilidad de algunos proyectos para la autosuficiencia.

162.2 A medio plazo se extiendan a todas las circunscripciones iniciativas de AM con el objeto del sostenimiento de la misión, y se trabaje en línea con una Iglesia local autosuficiente y capaz de contribuir a la administración cotidiana de la misión.

162.3 La comunidad vive de las ofertas del Pueblo de Dios, del trabajo de los misioneros y de la comunidad; otros ingresos pueden provenir de inversiones “salvado siempre el testimonio de pobreza evangélica” (RV 167).

162.4 La AM, además de ser un modo de concienciar y de hacer crecer el sentido universal de solidaridad en la Iglesia local, es también el medio ordinario para sostener nuestra misión.

163. En los contratos con las diócesis ha de preverse también una contribución adecuada para los hermanos que prestan un servicio pastoral.

163.1 Los gastos de administración de un proyecto o de una obra no caen en la comunidad que los realiza. Será oportuno, entonces, prever por lo menos una pequeña remuneración para el hermano que es el responsable.

164. Una inversión es ética cuando no financia operaciones especulativas que contrastan con el trabajo de evangelización y de promoción de la justicia. En ese sentido deben ser alentadas las inversiones que promuevan la responsabilidad social.

164.1 Las donaciones recibidas y momentáneamente no usadas pueden ser invertidas, con extrema prudencia, con el objetivo de conservar su valor y obtener una razonable ganancia para la misión.

164.2 Los ecónomos generales y de circunscripción tienen que ser ayudados por un secretario interno y expertos de probada confianza y transparencia por cuanto se refiere a las operaciones de inversiones. Es necesario que los asesores no trabajen a título personal, sino que estén vinculados a instituciones financieras seguras que permitan revisiones en cualquier momento.

164.3 Los fondos para emergencias tienen que ser usados en los tiempos fijados y no pueden ser objeto de inversiones a favor de la circunscripción.

165. Cada circunscripción y continente estudie la posibilidad de la apertura de una comunidad de acogida para ancianos y enfermos. Donde esto sea realizado, el Fondo General para Enfermos garantizará el reembolso para los gastos médicos, mientras que la diaria estará a cargo de la circunscripción o de los continentes (AC ’97, 185-187).

166. Cada circunscripción, donde existan las condiciones, provea a la inscripción de los hermanos a entes locales para la pensión.

166.1 El Ecónomo General, en colaboración con las circunscripciones interesadas, estudie la posibilidad de iniciar un fondo de prevención interno del Instituto, al menos parcial, para apoyo de las circunscripciones con hermanos en desventaja debido a las carencias del sistema público o de seguridad locales.