Strillo Dónde trabajan y qué hacen los combonianos.

Actualmente los misioneros combonianos están presentes en cuatro continentes. Al principio estaban sobre todo en África y en Europa. A partir de los años cuarenta, abrieron comunidades en América del Norte; en los años cincuenta extendieron su presencia a América del Sur. En el Capítulo General de 1985 decidieron abrirse al continente asiático.En el año de la canonización del fundador, los combonianos están en África con 764 misioneros (43 %), en Europa con 534 misioneros (30 %); en América Latina con 403 misioneros (23%); en América del Norte con 42 misioneros (2,2 %); en Asia con 32 misioneros (1,8 %).
El Instituto de los Misioneros Combonianos es exclusivamente misionero y se dedica a la evangelización de los pueblos. Las características de este servicio misionero se resumen en las cuatro dimensiones siguientes: son misioneros "ad gentes": porque se dirigen a aquellos pueblos, ambientes y situaciones no todavía o no suficientemente evangelizados. Son misioneros "ad pauperes": porque dan preferencia a los más pobres y abandonados en la fe y en la dimensión social. Son misioneros "ad extra": porque son hombres de Dios en éxodo, que sobrepasan fronteras personales, familiares, geográficas, culturales, sociales y religiosas. Son misioneros "ad vitam": porque se consagran a Dios parea la misión para toda su vida.
La mayoría de los misioneros Combonianos vive fuera del propio país de origen: comprometidos en el trabajo directo de evangelización, en la animación misionera de las iglesias locales y en la formación de los futuros misioneros religiosos y laicos.
Algunas Provincias combonianas han organizado casas de acogida para los misioneros enfermos o de edad avanzada; éstos asociados más visiblemente a los sufrimientos de Cristo, continúan su misión con el ofrecimiento de sus penas y de su oración, mediante la aceptación serena y el testimonio gozoso.
Los misioneros combonianos trabajan preferentemente en aquellas iglesias en las que existen áreas o situaciones de primera evangelización; eligen los lugares más remotos y aislados del interior, las periferias de las grandes ciudades como, por ejemplo Nairobi, Kinshasa, Jartum, Lima, Ciudad de México, El Cairo y São Paulo; los pueblos nómadas o seminómadas como los Karimojon de Uganda y los Turkana de Kenya; los pueblos minoritarios y amenazados de extinción como los Pigmeos de la Republica Centroafricana y de la Republica Democrática del Congo y los indios de la Amazonia, del Perù y de México. Apoyan y sostienen los movimientos populares que actúan para la recuperación de la memoria histórica y de la dignidad de la raza, como los afro-amerindios de Brasil, de Ecuador y de Estados Unidos; se comprometen en movimientos de reivindicación de los sin tierra y de los sin techo.
En todos los continentes favorecen el crecimiento de las pequeñas comunidades cristianas, como instrumento eficaz de evangelización.
Los misioneros combonianos dedican una atención muy especial a la juventud y a su formación escolar y profesional, mediante el sostén y la coordinación de decenas de escuelas en las periferias de las ciudades y en las aldeas perdidas de la selva.
Siguiendo la intuición original del fundador, los combonianos han iniciado en África, en América Latina y ahora también en Asia, algunos centros de formación bíblica, catequística, teológica, profesional y social, para preparar a los animadores locales para el trabajo de evangelización y de promoción humana. Los combonianos colaboran de este modo a hacer las iglesias locales cada vez más autónomas y capaces de autogestión y de propulsión hacia otras iglesias y otros continentes, según el ideal de Comboni de "salvar África por medio de África".