Lunes, 20 de septiembre 2021
En el marco de la celebración del Tiempo de la Creación, las tres Congregaciones Religiosas fundadas por San Arnoldo Janssen participaron en un seminario web, en el cual escucharon los clamores de mujeres y hombres que piden acciones y coherencia para detener la devastación de la tierra, el sufrimiento de comunidades y familias y el cambio climático. Además, los Religiosos se sumaron a la Campaña de Desinversión en Minería para promover alternativas concretas desde la Iglesia. [
Foto: centro minero de explotación de oro, en Canadá. Texto: Vatican News]

Familia Religiosa de San Arnoldo Janssen
Coherencia ética para cuidar la Creación

“Escuchar el grito de la Tierra y de los Pueblos: economías para una conversión ecológica”, fue el título del webinar organizado por la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JUPIC) de los Misioneros Verbitas, la Red de Iglesias y Minería a través de la Campaña de Desinversión en la Minería, Vivat International y Steyler Ethical Bank, que se realizó el pasado 4 de septiembre, en el marco de las celebraciones por el Tiempo de la Creación. Los representantes de las tres Congregaciones Religiosas fundadas por San Arnoldo Janssen participaron en el seminario web: Congregaciones de los Misioneros del Verbo Divino, las Siervas Misioneras del Espíritu Santo y las Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua.

La campaña de Desinversión en Minería

En las vísperas de un aniversario más de su fundación, los Misioneros del Verbo Divino y la familia de San Arnaldo Janssen presente en los cinco continentes se enlazaron a esta iniciativa donde se escucharon los clamores de mujeres y hombres que piden acciones y coherencia sobre cómo la Iglesia puede responder a los gritos actuales, con el fin de generar una alianza para acciones concretas para detener la devastación de la tierra, el sufrimiento de comunidades y familias y el cambio climático. "La Desinversión en Minería es una herramienta que busca maneras de hacer incidencia y hacer escuchar la vida y las reivindicaciones de los pueblos y la naturaleza. La desinversión en minería – comentó el Padre Dario Bossi – es un acto de coherencia ética al interior de la Iglesia, que permite, ir junto, en nombre de y a lado de muchas comunidades que sufren los impactos del extractivismo".

Hermano Ferrada: transformar las situaciones de injusticia

Por su parte, el Hermano Carlos Ferrada SVD, Coordinador de JUPIC de la Congregación, confirmó la adhesión a la Campaña de Desinversión en Minería. Reconociendo que las Congregaciones miembros de la familia de San Arnaldo Janssen están muy comprometidas con los 7 objetivos de la plataforma Laudato Si, que buscan transformaciones posibles y responsables con las situaciones de injusticia que se viven por el cambio climático: “haremos nuestros planes de acción basándonos en 4 pilares – señaló el Religioso – la oración, actividades de presión en el ámbito político, educación y acciones concretas". En este sentido, el misionero verbita, subraya que es un deber ético y ecológico fijarse cómo se administran los recursos. “En qué tipos de empresas y sectores económicos – precisó – invertimos nuestros recursos para que no contribuyan a una mayor violación de derechos de las personas y la destrucción de la Hermana Madre Tierra".

Anitalia Pijachi: la extracción trae nuevas esclavitudes

En el seminario web también intervino Anitalia Pijachi, mujer indígena, del pueblo Ocaina – Murui de la amazonía colombiana, quien fue enfática en su denuncia sobre cómo el extractivismo y la minería socavan las relaciones recíprocas que se tejen entre todos los seres que habitan la selva y el mundo, humanos y no humanos y cómo se violentan las relaciones espirituales y sagradas. “Nosotros no comemos oro, comemos comida y comida que se comparte con todo el mundo – compartió la líder amazónica – por eso, Dios puso el oro en el corazón de la Tierra. El oro no es para todos, no es para estarlo sacando, porque es algo caliente, porque genera dolor. Esa es la palabra de consejo de nuestros mayores”. Anitalia Pijachi recordó que para su cultura la extracción de minerales es una forma antigua de la colonia, vigente hasta nuestros días, que trae nuevas esclavitudes.

Monseñor Ferreira: afrontar la desprotección

Asimismo, Monseñor Vicente Ferreira, Obispo que acompaña a la población de Brumadinho, terriblemente afectada por el derrame de lodo tóxico que enterró a familias, y que aún vive el luto de sus desparecidos, habló sobre la desprotección y la injusticia. “El gobierno hace acuerdos por encima del dolor de las comunidades, para servir a los intereses de las multinacionales criminales. Es un desastre, todas las leyes en contra de la regulación de la minería están siendo burladas. Lo que nos sustenta en la profecía y en la lucha son las comunidades y el trabajo en red”.

Hermana Hoar: Espiritualidad del cuidado como vivencia permanente

Un aporte para la espiritualidad del cuidado fue dado por la Hermana Christina Hoar, de la Congregación Siervas del Espíritu Santo, quien compartió su experiencia acompañando a la comunidad del valle de Tránsito, Chile, donde fue amenazada por la minera Barrick Gold. “No sabíamos cómo enfrentar esta situación, no teníamos experiencia previa, y no entendíamos bien a qué nos enfrentamos – señalo la Religiosa de Indonesia – nuestro trabajo pastoral fue la formación, la información, de parroquia en parroquia, acompañando a las comunidades sobre el tema minero y sus efectos negativos. Fue una pelea entre David y Goliat, pero nuestro trabajo se centró en la defensa de la vida. Los campesinos hablaron sin miedo de la forma de operar del gobierno y la empresa minera.”

Dom Vicente Ferreira: ayudar a nuestros hermanos heridos

En el webinar se escucharon realidades distintas, unidas en común con las heridas de la injusticia, de la desigualdad, la indiferencia y la violación de derechos. El trabajo en red, las alianzas, la posibilidad de responder de maneras concretas y coherentes a los llantos de tantos hermanos impactos por el extractivismo, y de la gran doliente, la Madre Tierra – que gime dolores de parto, la Iglesia tiene una gran responsabilidad en el saber escuchar estos dolores y responder de manera esperanzadora al presente y el futuro. “Lo que mantiene nuestra fuerza en la profecía son los cuerpos heridos de nuestros hermanos y hermanos – señaló Dom Vicente Ferreira – estamos heridos con ellos. Si creemos que el Espíritu Santo está dándoles fuerza desde abajo, no podemos dejarlo solo, no podemos negar nuestra presencia. Somos un cuerpo herido, pero un cuerpo de profecía”.
[Vaticannews.va]